Este fin de semana me tocó ir a trabajar a Madrid, me hacía ilusión por varias razones, una de ellas por ver la realidad de una ciudad como Madrid en bicicleta, otra porque en definitiva trabajaría en reuniones con varias empresas que aparte de ser amigos tenemos intereses comunes… y algo se está cociendo, que ya hablaremos en un futuro, algo que creo que puede ser muy importante, y otra porque vería una tienda que es mítica y que gestiona una muy buena amiga, Bicicletas Otero y Sol Otero, motor e ilusión de la tienda.
Meter la bicicleta plegable en el Ave no supone ningún problema, y disponer de tu propio medio de transporte para los desplazamientos internos realmente te ahorra mucho dinero y tiempo.
Al llegar a Madrid, salimos de una preciosa estación, la de Atocha, y no vemos demasiadas bicicletas y hay que reconocer que el trayecto hasta Bicicletas Otero lo realizamos subiendo y bajando… y me di cuenta de lo “plano” que es Barcelona, tenemos montaña, pero Madrid es una montaña. Después pude apreciar que sabiendo por dónde ir, puedes ahorrarte cuestas innecesarias. ¿Carriles bici? Inexistentes, pero no tuve ningún problema para circular por la calzada, incluso en subida y a baja velocidad, como mínimo puedo decir que tuve menos problemas que cuando lo hago por Barcelona, los coches me respetaban y no parecía molestarles.
Una vez allí, pude ver Otero, una tienda llena de historia y de bicicletas, tienen colgada la bicicleta con la que José Manuel Moreno consiguió la medalla de oro en las olimpiadas de Barcelona, por supuesto, una Otero, también pude ver fotos, copas, medallas, todos los modelos de insignias de bicicletas Otero y otras…
Las cosas que más me llamaron la atención, son fotos tan dispares como la de el rey de España con Enrique Otero junto a una de sus bicis, y la de un grupo de ciclistas posando con el puño en alto, la de Bahamontes montando una bicicleta Otero, marcando músculos de sus piernas, y la de Elsa Pataky posando bella junto a su BTT Otero.
Realmente para pasarse 6 años de visita oyendo las historias que cuenta Sol Otero y rebuscando entre todas las cosas.
La estrella es una bicicleta de pista de los años 50, la más ligera de la época, durante más de un lustro, toda una joya.
También una máquina para hacer Bike Fitting, para tomar las medidas de los ciclistas y hacerles los cuadros a medida… de los años 40!!!.
Legaron a tener tres fábricas en España y más de 200 trabajadores fabricando cuadros y bicicletas de calidad, sufrieron las consecuencias de un atentado de ETA que dañó el edificio donde estaba la tienda y les causó graves daños económicos, morales y estructurales, esto después de sufrir las consecuencias de “la bomba” que mató la industria de calidad en España, la necesidad de consumir sin mirar la calidad y los daños sociales y ecológicos que producen los productos baratos de poca duración, fabricados lejos y con prestaciones bajas.
Toda una lástima que la fabricación de bicicletas Otero no tenga espacio en España, algo para reflexionar, sobre todo en estos tiempos.
Después de dos jornadas de trabajo, de vuelta a la Estación de Atocha, único incidente con un coche, al salir de una rotonda oigo como me chillan desde dentro de un coche (matrícula de Sevilla) “¡Que te vas a matar!”, al girarme veo un hombre sonriendo. Nada que no pase frecuentemente en las calles de Barcelona.
Ya en Barcelona, y tras montar mi plegables y cargar el ligero equipaje, salgo de la estación de Sants, no tan bonita como la de Atocha ni como nuestra Estació de França, subo por Josep Tarradellas y me ayuda a recordar lo que es una ciudad con carriles bici, mi sorpresa es que tras pararme en el semáforo con Entença, desaparece el carril bici, y veo que para seguir subiendo por la misma calle, me desvían para cruzar Josep Tarradellas a la izquierda, después cruzar Berlín y Marqués de Setmenat, después Entença y otra vez Josep Tarradellas… en total 5 semáforos para lo que tendría que ser uno… evidentemente… seguí recto. En ese mismo semáforo oigo un ruido familiar de cloc, cloc, seguido de un chirrío de frenos, un Bicing, nada nuevo.

Ya en Travessera de Gràcia, tras pasar Gran de Gràcia, con un solo carril de circulación, según la normativa de Barcelona, calle de velocidad máxima de 30km, yo circulando pegado a la izquierda, dejando paso a los coches que quieran correr para estar más tiempo parado en el siguiente semáforo, oigo otro ruido familiar, un coche acelerando y después pitando, espero que pase, y tras el siguiente pitido opto por ponerme en medio del carril y evitar el riesgo de que me pase sin respetar distancias y el posible accidente y me pongo en medio del carril (ritmo rápido), cuando me desvío oigo que me chillan “¡Payaso!, ¿qué estás vacilando?”… sin girarme para comprobar que no estaba sonriendo el conductor, sigo hasta casa pensando que no está tan mal Madrid, y que si tienen que pintar carriles bici para que las bicicletas no molesten a los coches, mejor que lo dejen como está, y evidentemente que tenemos que sonreír, y a mí la bicicleta me ayuda.
Simplemente les diría a los madrileños que no se preocupen, que pedaleen, que pueden vivir un momento dulce y que las subidas están para subirles… y a veces bajarlas… y que visiten Otero, aunque solo sea para ver unas verdadera joyas.
OTERO Risco…. mi segunda BTT!!! Que tiempos aquellos!!!
Todavía anda por ahí!!!