Jones H-Bar, el confort en tus manos

Jones H-Bar, el confort en tus manos

Jones H-Bar, el confort en tus manos 1026 578 David Casalprim

David salió de la sala de máquinas de Espaibici con una sonrisa pícara, como el niño que rompe un cristal de un pelotazo durante el recreo.

A su lado, mi Surly Ogre, lista e impoluta para la próxima aventura. Pero así que empezó a explicarme, enseguida me inquieté, a pesar de ser un tipo que se larga a Laponia en pleno invierno con una fatbike o que se lleva un packraft por la Alaska más inexplorada.

Ante un tipo así uno nunca sabe que puede esperar, pero dejé que se explicara.

– “Mira Gerard, te he montado un manillar Jones H-Bar. Se trata de un manillar con un sweep (curvatura) de 45º, un clásico en el mundo del cicloturismo que destaca por su comodidad”.

– “Pero… ¿qué le ha pasado a mi querido manillar?”, pregunté atónito mientras observaba con apatía esa forma tan desconocida como inusual para mí.

“Vale, vale, pensé, le daré una oportunidad. Si me lo recomiendas, por algo será…pero le añadí: ten en cuenta que soy un talibán de los manillares planos y anchos”.

Montañas Vacías, una travesía de 680 km y un acumulado de +13.000 m circula por infinitas pistas de grava en pleno corazón de los Montes Universales. Esta sería la ruta idónea para testear la nueva adquisición y salir de dudas.

Sorprende a la primera

La primera impresión que tuve con el Jones H-Bar fue la de estar al mando de una nave espacial.

Luego, su generosa anchura de 710mm (aunque también viene con 660mm) permite colocar casi todo.

En las dos barras frontales caben los accesorios como una bolsa de manillar, un GPS, luces, un cuentakilómetros, un par de bolsas Mountain Feedbag de Revelate Designs, o bien algo no tan habitual como un trípode para una cámara fotográfica.

La ergonomía fascina

Sin embargo, lo que más me fascinó del manillar Jones H-Bar fue el sinfín de posiciones de manos y cuerpo que ofrece.

Esto es gracias a su sweep de 45º, tanto de anchura como de distancia, y a sus largos puños.

Sin duda, es un manillar que exige un cambio de paradigma para quien ha hecho los últimos 50.000 km con un manillar plano y ancho. El Jones H-Bar ofrece algo fácil de comprender: más comodidad y mayor control.

Día tras día pude notar que mi cuerpo adoptaba de forma natural una posición de pedaleo más relajada y erguida.

También aprecié que no me producía ninguna molestia en los brazos o en las articulaciones, ni tampoco en el cuello. Un aspecto a tener muy en cuenta en travesías de larga distancia y viajes sin billete de vuelta.

Mayor control

En lo que respecta al control de la bicicleta, el terreno rodador y poco técnico de Montañas Vacías fue quizás insuficiente.

Para comprobar cómo podía moverse mi Surly quizás debía pedalear por sendas más duras y exigentes al frente del mando del manillar Jones H-Bar.

Así que, una semana más tarde, la factoría de Espaibici y cinco bicicletas Surly con ganas de juerga nos desplazamos hasta el Sobrarbe en busca de senderos.

Y ¡vaya sí los encontraron! A medida que bajaba por trialeras juguetonas y ascendía por caminos de piedras noté una estabilidad y amortiguación extra.

Ambos aspectos se agradecen inmensamente a la hora de rodar con una horquilla rígida.
A continuación un vídeo que habla por sí solo. Ver vídeo Instagram

Te lo cuento como lo viví

En resumen, el manillar de una bicicleta es un elemento tan particular como la ropa interior de cada uno.

Nuestra elección según cual sea el manillar, podrá modificar notablemente la manera de rodar con nuestras monturas.

Habrá quien escoja un manillar por el peso, otro lo hará por la forma, o porqué le apetece la aerodinámica, etc.

Siendo un enamorado empedernido de los manillares planos, anchos, de menos de 9º y de los puños ergonómicos, pienso que los Jones H-Bar no son excluyentes de otro tipo de manillares.

Los Jones H-Bar aportan un plus de confort y control en todo tipo de salidas, especialmente en rutas de cicloturismo.

A nivel personal me costó unos días acostumbrarme a su geometría y posición, pero tengo claro que lo dejaré montado para futuros viajes.

Artículo de Gerard Castellá.