Una buena noticia, pero una mala realidad

Una buena noticia, pero una mala realidad

Una buena noticia, pero una mala realidad 900 535 David Casalprim

El incremento de ventas en el sector de la bici sin duda es una buena noticia, pero por el momento esta nos está llevando temporalmente a una mala realidad.

El optimismo de las notas de prensa de las asosciaciones profesionales del comercio de la bicicleta en varios países europeos esconde la fúria de la pandemia. Esta no sólo tocó la salud de muchas personas sino también la economía de muchos sectores.

Las ventas espectaculares del 2020 han puesto en jaque el suministro de componentes y bicicleas en el 2021. La fabricación, el transporte, las materias primas, la entrega y la dotación de personal, todo ha sido trastornado por la pandemia.

Ahora estamos comenzando a ver las verdaderas repercusiones, también en el mundo de la bicicleta. Desde una escasez masiva hasta los retrasos aparentemente insoportables, los próximos años no van a ser fáciles.

La bici también ha quedado atrapada en la vía de la pandemia COVID-19. Vienen tiempos nada fáciles.

El sector de la bici no ha quedado al margen del tsunami COVID-19. Así que este artículo  basado en noticias de expertos internacionales  creemos que os lo debíamos.

Un artículo es especialmente meticuloso en cómo la pandemia está afectando al sector ciclista (está en inglés, pero es muy esclarecedor) que es el que nos ha impulsado a hacer este post

Espaibici formamos parte de la cadena afectada por la escasez de suministros ciclistas que ha sobrevenido. Habrá que ver como evoluciona la situación. Por nuestra parte intentaremos continuar ofreciendo el mejor servicio posible con compromiso y profesionalidad.

El éxito que precede a la tormenta

La pandemia de la COVID-19 abrió los ojos probablemente a muchas personas para hacer deporte de proximidad. Y esto generó un incremento de ventas imprevisto. Pero, también puede pasar que estos nuevos clientes dentro de un tiempo vuelvan a olvidar la bicicleta en el trastero.

Aunque también puede suceder todo lo contrario y entonces, el mantenimiento y las mejoras provocaran la necesidad de repuestos y componentes. Así que podría ser que esta demanda sobrevenida no se terminara a bien entrado el 2021 o incluso más allá. En todo caso este éxito se ha convertido en la tormenta perfecta para dejar al sector de la bicicleta en una situación complicada.

Hace algunas semanas se publicaban las ventas récord en diferentes países europeos, Recopilamos aquí las de Alemania y España para situarnos en contexto.

En Alemania récord de ventas sin precedentes

La Asociación de la Industria de la Bicicleta (Zweirad Industrie Verband) dió a conocer que durante 2020, se vendieron 5,04 millones de bicicletas, un 16,9% más que en 2019. De estas, un 38,7% del total fueron bicicletas eléctricas, es decir, la friolera de 1,95 millones de unidades.

El incremento de ventas de bicicletas en Alemania suma gracias a un 38,7 % de las bicicletas eléctricas. En la imagen dos cargos de Riese&Müller.

El precio de venta promedio por bicicleta fue de 1.279 euros. En total, se calcula que en Alemania (2020) hay 79,1 millones de bicicletas de las cuales, una décima parte, aproximadamente 7,1 millones, son eléctricas. El incremento de la movilidad eléctrica es imparable desde el último lustro.

Algunos creen que las limitaciones en la movilidad convencional frente a la permisividad para el deporte (la bici incluida) ha sido el detonante. Otros argumentan que es el incremento de la conciencia ambiental para hacer las ciudades más sostenibles.

En cualquier caso, nadie puede discutir las virtudes de la bicicleta para contribuir a un aire más respirable en las metrópolis como se puso de manifiesto en el confinamiento de marzo a mayo.

España, optimismo efímero

Mensaje publicitario lanzado por AMBE en torno a la realidad COVID-19.

Según la Asociación de Marcas de Bicicletas de España (AMBE) en el pasado 2020 se vendieron más de 1.200.000 de bicicletas, con un volumen de negocio que creció un 20 % repitiendo las cifras del 2019.

En este sentido el optimismo es mayor dado que las ventas se estancaron en 2017 e incluso se redujeron en 2018. Por tanto, el repunte de estos dos últimos años ha dado algo de oxígeno al sector.

Según la AMBE los incrementos en España los lideran las ventas de bicicletas para niños (+45,3%), las bicicletas eléctricas (+28,3%) y las bicicletas de montaña (+16,3%). En cambio, se reducen notablemente “y de forma preocupante”, según AMBE (-24,2%) las ventas de bicicletas de ciudad.

Mientras en Alemania el incremento tiene que ver con la movilidad urbana, en España, según AMBE, la bicicleta se utiliza más en la actividad deportiva (casi un 38 % de  las ventas son bicis de montaña contra un 7,9 % de bicis de ciudad).

Lo que ninguna de estas dos realidades de incrementos de venta explicaba es lo que ha provocado en el sector: la escasez.

La mala noticia: la falta de componentes

Así que este auge en las ventas no estaba prevista en la cadena de producción, especilamente, de componentes (cambios, frenos, manillares, etc.). El resultado ha sido el agotamiento de stocks. Y tras el espectacular crecimiento del 2020, una recesión, de momento temporal.

Dado que los fabricantes se centran en gran medida en fabricar los modelos de la temporada, agotadas las existencias, las piezas de recambio incluso para las bicicletas de modelos actuales, ya se ha convertido en una imposibilidad.

Todos los componentes para bicicleta se están viendo afectados por la crisis COVID-19.

A todo esto hay que añadir que algunos de los grandes fabricantes como Giant Bycicles o Specialazed en el momento que usmearon la crisis que se avecinaba hicieron acopio de componentes creando además un incremento de los precios debido a la demanda generada.

Y para rematar la problemática, la fabricación en China como ventaja para ser competitivo en los precios se ha convertido en un debilidad cuando se ha incrementado hasta por cinco el coste del transporte entre las fábricas ubicadas en Asia y Estados Unidos o Europa. por las restricciones sanitarias impuestas a los barcos de transporte y sus tripulaciones.

Tiempos de crisis

Reponer los inventarios para los pequeños fabricantes, como por ejemplo Brompton, durante los próximos meses lo tienen realmente complicado, Las marcas con capacidad para realizar pedidos masivos en las fábricas que comparten ha provocado que los plazos de entrega típicos de 60 días se hayan más que triplicado,

Para el mercado minorista la única posibilidad es reservar más bicicletas para asegurarse de tenerlas disponibles de manera oportuna para los clientes la próxima primavera y verano. Sin embargo, el incremento de los costes en el transporte rompe los escasos beneficios si no se quiere subir precios de forma que frenen al consumidor.

Por primera vez en décadas los amantes de la bicicleta tendrán que poner paciencia para poder adquirir o reparar sus máquinas verdes.

El problema es que asumir más estoc para los pequeños vendedores puede convertirse en una arma letal si los pedidos caen nuevamente. Algunas marcas amenazan con cobrar sanciones por cada pedido anticipado cancelado en el futuro.

El mercado de segunda mano tiene ahora, quizás por unos meses, una posibilidad de oro siempre y cuando esté en perfecto estado y no requiere de ajustes que obliguen a pedir componentes no disponibles.

A todo ello, tiendas como Espaibici nos hemos visto obligados como el resto a retrasar la entrega de pedidos y sobretodo a no poder montar bicicletas Fetama y Surly en los tiempos que teníamos previsto. Todo el sector que valoraba el éxito de ventas 2020, ahora, entre 2021 y 2022, se verá torpedado por la escasez.

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