Reflexiones sobre la electrónica en la bici

Reflexiones sobre la electrónica en la bici

Reflexiones sobre la electrónica en la bici 750 483 David Casalprim

La última novedad en las bicis es aplicar la electrónica en las transmisiones. Los cambios electrónicos están siendo agitados por buenas dosis de marketing.

Shimano fue la pionera al lanzar el cambio electrónico con el Dura-Ace en 2009; luego se le añadieron otras marcas y modelos de éxito como el Di2.

Sram lidera las opciones wireless en sus grupos de gama alta. Y su apuesta por los cambios electrónicos es tan alta que algunos de sus grupos de alta gama ya no están disponibles en versión mecánica.

El mundo de la tecnología ciclista no cesa de evolucionar. Reducir peso con materiales nuevos como el carbono o el titanio. Incorporar frenos de disco más robustos o aplicar la ergonomía en el diseño general de una bici son algunos de los cambios que se han visto en las últimas décadas.

Las ventajas y las desventajas en términos comerciales

La industria ciclista se ha subido al carro de la electrónica en los cambios de marcha por sus ventajas. Sin embargo, antes de enumerarlas, cabe señalar, que estas son sutiles respecto a los cambios manuales.

Shimano argumenta que un equipo de transmisión (platos, piñones, desviadores, cadena) mal ajustado, con una selección incorrecta de marchas y una mecánica imprecisa pueden desviar la energía que se destina para avanzar. En la imagen, el display del controlador de la transmisión Di2.

El argumento de venta de los  cambios electrónicos es la precisión, la facilidad, menos desajustes y menor mantenimiento.

En momentos extremos las transmisiones eléctricas son más rápidos de respuesta que las mecánicas. ¿Pero cuánto más rápidas…?

También se vende la conectividad, ya que estos pueden conectarse a un ciclocomputador o al móvil y, por tanto, ver el desarrollo de pedaleo en cada momento.

El Di2 con Synchroshift permite programar el cambio para usar solo dos botones para pasar de la marcha más corta a la más larga, pasando por todos los platos, sin necesidad de realizar cálculos mentales.

Por el contrario, en el ámbito de las desventajas desde un punto de vista comercial son el precio, algo más caros y algo más pesados que los cambios los mecánicos. Su autonomía viene limitada por las baterías que incorporan. Los fabricantes argumentan que esta alcanza ya los 2000 km.

La amenaza a la autonomía de la bicicleta

Lo que no se dice de la incorporación de la electrónica son dos aspectos claves y ambos relacionados con lo mismo. Con los componentes electrónicos la bicicleta mecánica pierde su principal singularidad: la belleza de su sencillez mecánica.

La bicicleta es un vehículo que siempre está listo para ser usado, incluso después de meses de no usarla. Basta con poner presión a los neumáticos y en el mejor de los casos algo de aceite para engrasar las partes rodantes.

Todos los componentes de la bicicleta mecánica pueden ser reparados con herramientas sencillas. Las transmisiones eléctricas en realidad son el caballo de troya para convertir al usuario de la bicicleta en dependiente de una marca y un taller especializado.

Los escollos de la electrónica ciclista

El primer escollo a saber es que a los cambios electrónicos se les debe “actualizar el firmware”. En otras palabras, puede qué en algún momento, pasados unos años, el firmware no pueda ya actualizarse y el cambio deba desecharse.

Cambio Shimano Di2 en el que un usuario comentaba que «si tardas tres meses en hacer 1.500km la batería de ion litio se descargará del todo, más por el tiempo que por el uso del cambio. Si haces 1.500km al mes, esta puede durar 2 o 3 meses sin necesidad de ser cargada».

Así mismo, los cambios electrónicos van equipados de baterías y estas tienen un número de ciclos de carga y deben luego cambiarse. A la vez que se genera un residuo altamente contaminante para el medio ambiento debido a sus metales pesados.

En todo momento, el usuario debe ser conciente del nivel de carga disponible ya que el cambio electrónico sin la energía de la batería no puede cambiar de marcha.

La transmisión eléctrica se anuncia que con un simple clic se cambia de marcha, pero en el cambio mecánico también es un clic, y este no depende de una batería.

Es cierto, que en la transmisión eléctrica el plato y el piñón pueden cambiar a la vez y en el mecánico debe ser secuencial. Pero estamos hablando de fracciones de segundos.

En cualquier caso, todo componente electrónico conlleva inconvenientes ya que nos hace dependientes. Por tanto, hay que reflexionar hasta donde puede afectarnos la pérdida de autonomía en la bicicleta mecánica.

Subirse y pedalear

En una bicicleta con asistencia eléctrica puede tener sentido la dependencia electrónica pues ya es implícita en el concepto. Que incorporemos cambios automáticos e incluso frenos tipo ABS, etc. todo ya está condicionado a los ciclos de carga de la batería. El usuario ya sabe que la bicicleta eléctrica conlleva un peaje.

La bicicleta mecánica nunca defrauda y nos permite tomarla en cualquier momento con sólo un mínimo de mantenimiento.

Sin embargo, cuando se trata de una bicicleta convencional, su principal utilidad reside en la disponibilidad de la misma. Una bicicleta mecánica, siempre está lista con subir y pedalear.

Cuando hacemos un uso esporádico de la bicicleta o cuando simplemente queremos tomarla sin pensar mucho, más allá de comprobar la presión de los neumáticos e hincarlos si procede, la bicicleta mecánica no defrauda nunca.

Rehenes de la industria automovilística

En los últimos lustros todos los vehículos térmicos llevan sensores y electrónica para casi todo. Eso en realidad más que en propietarios (si es el caso) de un coche o una moto nos convierte en rehenes del fabricante.

Cuando los sensores detectan una anomalía que para el fabricante es grave, lo inmoviliza y no hay nada que hacer más que llevarlo al taller mecánico que disponga del software para conectarse.

La bicicleta mecánica no debería sofisticarse en electrónica, sino en nuevas propuestas mecánicas. Los platos Q-ring de Rotor son un buen ejemplo de ello, o los frenos hidráulicos, por citar algunos inventos de calidad mecánica y que otorgan rendimiento y seguridad a la bicicleta mecánica.

Antes de incorporar electrónica en la bici, reflexiona

La tecnología electrónica para aplicar a la bicicleta existe y puede ser muy útil, pero al parecer las marcas lo están enfocando de tal manera que la final nos van hacer dependientes de sus estrategias comerciales. El usuario, al apostar por ellas, les está dando la razón.

En una bicicleta convencional esta dependencia es casi nula. Si tomamos una bici de hace 20 o 30 años que esté estropeado, hoy en día la podemos recuperar. Eexisten recambios de todo tipo para que funcione de nuevo.

¿Podremos decir lo mismo con una bici actual equipada con transmisiones electrónicas cuando dentro de 20 o 30 años la queramos recuperar? Puede que en aquel momento, el software no se pueda actualizar o ya no habrá baterías compatibles para sus componentes…

Un cambio interno de alto rendimiento como el Rohloff existe porqué su calidad permite viajes cicloturistas de bajo mantenimiento y alto rendimiento, aunque su coste sea elevado.

Rohloff también fabrica una versión electrónica para bicis eléctricas, pero en caso de ser necesario se puede sustituir por un mando mecánico sin problemas.

Cómo defensores de la bicicleta como vehículo autónomo y de sencillez mecánica (que puede ser de altísima calidad) apelamos a que el usuario valore realmente si precisa de una transmisión eléctrica para el cambio de marchas.

El cambio Dual Drive de SRAM, presentado en 2005 combinaba los cambios externos traseros con un buje de cambio interior que realiza la función de los platos. Se reduce el mantenimiento, los ruidos y gana en comodidad. Lamentablemente, se dejó de fabricar a pesar de su eficacia y calidad.

El reglaje de un cambio mecánico y su uso, incluso en competición, demuestra todavía que es simple, eficiente y muy fiable.

Nosotros apoyamos que los componentes de la bicicleta mecánica sean de altísima calidad. De esta manera se reduce el mantenimiento y se incrementa la durabilidad y esto es un buen criterio de sostenibilidad.

En una bici, vehículo sostenible por excelencia, defendemos que mantenga su belleza gracias a sus componentes mecánicos de calidad.