El mundo a la velocidad de los caracoles

El mundo a la velocidad de los caracoles

El mundo a la velocidad de los caracoles 1200 673 David Casalprim

Corría el año 2016,  Sònia y Guillem disponían de unos diez mil euros. Tenían en común un sueño: viajar por el mundo a la velocidad de los caracoles. Así empezó una vuelta al mundo que todavía sigue activa.

Esta pareja barcelonesa de 36 y 33 años (empezaron con 31 y 28), iniciaron una gran aventura vital hartos de la rutina cotidiana. Para ello dejaron sus empleos y sin más se lanzaron a compartir aquel sueño común: viajar.

Un viaje recorriendo paisajes y mezclándose con sus gentes. Conocer sin prisas y saboreando las vivencias del trayecto. Tuvieron claro que el único medio de transporte que lo permite era la bicicleta.

Guillem y Sònia, un proyecto común y dos bicicletas Fetamà que lo hacen posible

Como los caracoles, llevarían la casa a cuestas y cada día cambiarían su estancia. Estaban persuadidos que pedalear les acercaba a dos objetivos: ser autosuficientes y tener el máximo contacto con personas de este planeta.

La locomoción caracolera

Un buen viaje en bicicleta precisa de máquinas adecuadas y de un equipo consistente para hacer frente a la vida nómada.

Las bicicletas debían adaptarse a sus necesidades. El asesoramiento les llevó a Espaibici donde encargaron dos bicicletas Fetamà con cuadro de acero para ruedas de 26 pulgadas, cambio Rohloff y el equipo básico para llevar alforjas delanteras y traseras así como bolsas complementarias.

Escogieron las bicicletas Fetamà por varias razones la primera porqué se encontraron no con un comercial, sino con alguien experimentado como David. Así pudieron elegir los componentes de la bici de forma razonada. Todavía siguen agradecidos por su elección.

Adentrarse en los grandes espacios, sentir los latidos del paisaje y sus gentes. Dos Cargols pel Món con sus bicicletas Fetamà cargadas hasta los topes

Todo empezó un 6 de marzo de 2016 en la plaça Catalunya de Barcelona

El periplo se inició poniendo rumbo hacia el este resiguiendo la costa Mediterránea para luego adentrarse por la península de Oriente Medio.

Esta primera parte invirtieron 377 días de viaje, cruzaron 17 países y recorrieron 13.507 kilómetros montando sobre la bicicleta más de 900 horas, es decir una media de 2,5 horas por día.

Desde Dubai, al finalizar esta primera etapa regresaron a París en avión, y desde esta capital nuevamente en bicicleta llegaron a Barcelona en julio 2017. Precisaban de una parada técnica para solucionar diversos problemillas domésticos.

Lo bueno de viajar en bicicleta es que es un medio muy adecuado para acercarse a las personas desde el corazón.

No era su proyecto recorrer kilómetros para atravesar el planeta sólo, sino también dejarse llevar por el día a día, sin prisas ni obligaciones.

El objetivo: pedalear y saborear

El objetivo: escoger lo que más les apetecía en cada momento y saboreando la inmensa hospitalidad que iban saboreando a lo largo del camino de forma desinteresada.

De esta etapa destacan la calidez y hospitalidad como cuando entraron en Omán en el primer pueblo después de la frontera.

Explorando con el dueño del restaurante donde hospedarse, se metieron en la conversación unos obreros  que trabajaban en una refinería de Muscat: les invitaban a su casa si pasaban por su ciudad.

Cuando llegaron, la familia Waled no sólo los acogió, sino que les invitó a participar en la organización de la boda de su hija.

El viajar a ritmo de caracol tiene estas sorpresas como poderse quedar para participar en una boda tradicional.

Luego en Irán, para rematarlo, Sònia tuvo un pequeño percance al caerse de la bici y fue llevada al hospital donde estuvo en observación para comprobar que todo había quedado en un susto.

Las bicicletas fueron llevadas en un coche de la poli hasta el almacén del hospital y el propio doctor que les atendió les ofreció un piso para pernoctar y también compartir buenos momentos con su familia.

La concreción, ruta y disfrute

En resumen este viaje inicial se concretó en tres etapas. En la primera de marzo de 2016 a marzo 2017 saliendo de Barcelona para llegar a Dubai.

Luego vino una etapa más corta de sólo tres meses de agosto a octubre de 2017 pedaleando de Kazajstán a Tayikistán. Regresaron para votar en el referéndum del 1 de octubre por la Independencia de Cataluña.

Las dos primeras las realizaron en bici, pero para la tercera volaron de Barcelona al Nepal, donde estuvieron colaborando durante cinco meses desde diciembre 2017 en un centro para perros abandonados de Kathmandú y realizar el trekking del Annapurna.

Pedaleando con un buen amigo canino.

De allí con dos perros adoptados volaron a China puesto que no pudieron conseguir los visados para Índia y Pakistan desde fuera de España.

Luego tras su paso por China volaron a Estados Unidos donde han pasado los últimos tres veranos sin pedalear y trabajando en el campo para ahorrar, confinamiento incluido.

De momento las bicis esperan en Tijuana, y sus piernas, fuertes preparadas poder reemprender este periplo planetario.

¿Hasta donde?

No son los únicos que se han lanzado en bicicleta a recorrer el mundo. Y como algunos de ellos sabían cuando empezaron pero no cuando acabaría. A Sònia y Guillem les sucede algo parecido.

Imágenes hermosas que quedan impresas para siempre en la memoria de quiénes las viven desde dentro.

El mundo tal como lo conocíamos ha quedado hecho añicos la primavera del 2020. Entre las pérdidas de la llamada crisis sanitaria global, el turismo intercontinental es la más afectada.

El nuevo orden mundial impuesto está limitando los desplazamientos. También para los caracoles, las mariposas o las ardillas.

Pero el objetivo sigue firme, dar la vuelta al mundo y poder llegar hasta Ushuaia y completar la etapa de les américas antes de emprender la etapa final africana. Pero todo ello no tiene fechas.

Lo que enseña un viaje en bici

Desde sus inicios, la aventura de Dos Cargols pel Món se ha basado en la confianza con las bicicletas Fetamà, de Espaibici.

Destacan que su gran acierto para sus bicicletas fue escoger el cambio Rohloff. Aunque el resto de componentes han respondido de forma fantástica. Tan sólo han tenido que realizar los mantenimientos habituales.

La única objeción es de Guillem, que cambiaría el manillar tipo mariposa por uno de carretera. Pero esto se aprende a golpe de pedal.

La Fetamà de Dos Cargols pel Món rodeada sin contemplaciones.

Para Espaibici, experiencias como la de Sònia y Guillem, refuerzan el objetivo de ser una tienda no sólo para vender sino para asesorar. Una tienda para facilitar que los proyectos a pedales no desfallezcan por un equipo deficiente.

La aventura de Dos Cargols pel Món es también una aventura para Espaibici. Por eso hemos querido dejar un pequeño testimonio en este blog.

Aprovechamos para agradecer su colaboración con la información, testimonio y las imágenes aportadas para ilustrar su experiencia in progress.

Espaibici agradece la colaboración de Sònia y Guillem en la redacción de este reportaje y por la cesión de las fotografías de su experiencia ciclista por el mundo publicadas en exclusiva en este blog.

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