TRANSPIRENAICA CON UNA SURLY STRAGGLER: VERSATILIDAD A TODA PRUEBA

TRANSPIRENAICA CON UNA SURLY STRAGGLER: VERSATILIDAD A TODA PRUEBA

4896 3264 David Casalprim

A principios de septiembre, Sergio Fernández Tolosa, uno de los cicloviajeros que acuden desde hace años a EspaiBici y alma mater de la web www.conunparderuedas.com, nos trajo su Surly Straggler para una revisión rápida –al final sólo hubo que cambiar cinta de manillar y neumáticos–, pues se iba a hacer la Transpirenaica combinando ciclismo y montañismo durante dos semanas. A su regreso, le preguntamos cómo había ido la aventura y qué piensa de su Surly Straggler, una bicicleta que él mismo define como “la exploradora polivalente”:

 

Últimos metros del Col d’Aubisque, en plena Route des Cols.

– Ciclismo y montañismo a lo largo de la Transpirenaica… ¡Suena realmente tentador!

– Sí, hacía años que quería hacer la Transpirenaica por carretera, pero alternando las etapas en bicicleta con las ascensiones a montañas a las que nunca hubiese subido antes, dejando la bici aparcada en algún hostal u hotel del pueblo más cercano. Esta primavera lo hablé con mi amigo Pol Puig Collderram, que es un apasionado de la montaña y que tenía muchas ganas de hacer su primer gran viaje en bicicleta, y pensamos que podía ser muy divertido enlazar las ascensiones a golpe de pedal. Como teníamos 15 días para el viaje, escogimos siete cumbres que fuesen asequibles, y trazamos una ruta entre ellas que resultase atractiva y equilibrada para unir los dos mares, el Mediterráneo y el Cantábrico, en las otras 8 etapas. Se nos ocurrió llamarlo “De mar a mar en 7 cumbres”, por si a alguien le apetece diseñar su propio itinerario en próximas temporadas, escogiendo las mismas u otras cumbres, pero siguiendo la misma estructura.

Un día de ciclismo, un día de montañismo; un día de ciclismo…

– ¿Y cómo fue la experiencia?

– ¡Fantástica! Dura, claro, pero realmente recomendable. Creo que esta fórmula es ideal para los que disfrutamos tanto del ciclismo como de las rutas a pie, sumando la incertidumbre propia de cualquier viaje. Como es lógico, la meteorología nos hizo cambiar de plan algunos días, lo que hacía que todo resultara aún más emocionante, como una ginkana. Al final hicimos 913 km en bicicleta, con casi 20.000 m+, y 129 km a pie, con más de 10.000 metros de ascensión acumulada.

 

Pol y Sergi, en el Col de la Llosa, en la etapa ciclista entre el Canigó y Andorra.

– En esta ocasión viajabais sin tienda ni equipo de vivac.

– Efectivamente, pues para dejar las bicis a buen recaudo mientras íbamos a la montaña debíamos alojarnos en hostales. Ello limita un poco, pero por otro lado permite que te recuperes mejor entre una etapa y otra, y vas más ligero sobre la bicicleta.

 

En el Col de Bagargi, pedaleando entre nubes.

– Respecto a tu bicicleta, la Surly Straggler, ¿qué tal ha funcionado?

– Perfecta. Cero problemas. Estoy realmente contento con ella. Es ideal para este tipo de aventura, pues permite llevar peso sin que afecte a su comportamiento ni a su innata estabilidad. La Surly Straggler es una bicicleta muy noble y fiable. Para este viaje le pusimos cubiertas Schwalbe Marathon de 32 mm –recomendación de Àngel– y creo que fue un acierto, pues fueron de lujo tanto en asfalto seco como mojado, y también en algunos tramos de tierra que hicimos para llegar a algún refugio.

 

Puerto de Larrau, enlace directo a la cima del Monte Ori, el dos mil más occidental del Pirineo.

– ¿Qué es lo que más te gusta de tu Surly Straggler?

– Su polivalencia, su durabilidad, su fiabilidad en toda clase de firmes… Es una bici que me permite hacer toda clase de combinaciones: portaequipajes delantero y trasero, sólo trasero, sólo delantero, bolsas de bikepacking, sin nada… La uso de forma habitual tanto para entrenar como para mis desplazamientos. Hace ya tres años que la tengo y estoy realmente satisfecho, sobre todo desde que puse bielas y platos de mountain bike, sustituyendo las 105 de Shimano de carretera que montaba al principio, pues así tengo un rango de marchas mucho más escalador que me permite meterme en caminos y pistas con fuertes desniveles, incluso cuando no estoy en forma o llevo la bici cargada. Otro aspecto que me parece clave son los frenos de disco: dan mucha tranquilidad en bajadas con lluvia, como hemos tenido este año en la Transpirenaica.

 

El 90% del viaje fue por carreteras secundarias y pistas asfaltadas, pero también hubo algunos tramos de tierra y piedras, en los que la Straggler no se despeina.

– ¿Crees que le harás algún otro cambio?

– Lo único que creo que voy a cambiar será el manillar, por uno un poco más ancho, tipo gravel, para ganar estabilidad y confort en los tramos de bajada en caminos y sendas, y para tener más espacio para la bolsa de bikepacking de manillar.

 

En la cima del Turón de Néouvielle (3.035 m).

– Por último, ¿alforjas delanteras o traseras?

– Después de probar toda clase de combinaciones, creo que si son pequeñas y vas por carretera, delante van muy bien. Pierdes algo de aerodinámica, pero es una manera muy simple y efectiva de quitarle carga al eje trasero, que ya soporta buena parte de nuestro peso. No las recomiendo en caminos de tierra o sendas, pues van muy bajas y puedes chocar con arbustos, rocas altas, etc. He de decir que mi intención para este viaje era llevar únicamente bolsas de bikepacking, pero mi calzado de montaña ocupa demasiado espacio (calzo un 47) y el manillar que tengo ahora es de carretera, así que la bolsa de manillar me iba demasiado justa, por lo que tuve que improvisar en el último momento.

 

Cambio de pastillas de freno: 5 minutos en el garage del hostal antes de empezar a rodar.

– Aprovechando la ocasión, ¿qué te han parecido las bolsas de bikepacking Ortlieb?

– Pues me han encantado. Después del diluvio que nos pilló en el Tourmalet puedo garantizar que son realmente impermeables al 100%. De sillín tengo la Ortlieb de talla mediana, que creo que es suficiente para lo que yo necesito y tiene una válvula para comprimir y quitar el aire que funciona a la perfección. La que me ha parecido muy versátil es la Frame-Pack Toptube, que va en el cuadro, pues cabe de todo y yo la he usado para meter cosas que quieres tener a mano pero que pesan –cabe un montón de comida–. En el manillar he utilizado un pocket de la misma marca que es realmente práctico, donde llevaba los mapas, la cartera, el teléfono y todo aquello que quieres tener a buen recaudo en todo momento.

 

Para este viaje, Sergi optó por bolsas de bikepacking Ortlieb 100% waterproof.

***Todas las fotos de este post son obra de Pol Puig Collderram, a excepción de los selfies de las cumbres.

>>> Si deseas saber más sobre la aventura “De mar a mar en 7 cumbres” y otras rutas en bicicleta, muy pronto estarán disponibles la crónica completa y los tracks para GPS en la web www.conunparderuedas.com

>>>> También en los canales de Instagram @conunparderuedas y @puigcollderram y el hashtag #demaramaren7cumbres